Algo para el camino
Hay cosas que no alcanzan a decirse en una reunión. Aquí quedan escritas: una palabra, una pregunta, algo para meditar mientras la semana avanza. Léelas sin prisa.

Jesús iba por otra persona. Ella igual lo tocó.
Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo. Una mujer que llevaba doce años enferma decidió que ella también, y se abrió camino a rastras entre la multitud.

Hay dolores para los que no existe una pastilla
Jesús sanaba enfermedades y también dolencias. No son lo mismo: las enfermedades están en el cuerpo, y las dolencias en un lugar donde no llegan los medicamentos

El trigo y la cizaña se ven exactamente iguales
Los capítulos finales de Daniel y de Apocalipsis se parecen tanto porque vienen de la misma fuente: en los dos es Jesús el que está hablando

El enemigo no inventa nada. Lo copia todo.
La primera bestia sube del mar. La segunda sale de la tierra, y ese solo detalle nos dice de dónde va a venir: no de la política, sino de la religión

La bestia final no traerá nada nuevo
Juan vio una bestia con cuerpo de leopardo, patas de oso y boca de león: las capacidades de los tres imperios anteriores, acumuladas en uno solo

El intérprete de sueños no pudo interpretar el suyo
Daniel había descifrado los sueños de un rey y la escritura en la pared. Pero cuando soñó cuatro bestias saliendo del mar, quedó tan aterrorizado que tuvo que pedir ayuda

Le auditaron 70 años de vida y no hallaron nada
Revisaron sus finanzas, su vida moral y su lealtad al reino buscando con qué hundirlo. No encontraron un solo error. Así que tuvieron que inventarle un delito

Su abuelo tuvo 12 meses. Él no tuvo ni una noche.
Babilonia estaba sitiada y el rey dio una fiesta. Confiaba en sus murallas. El ejército de afuera nunca tocó un ladrillo: hizo algo que Dios había anunciado 150 años antes

El rey tuvo 12 meses para cambiar. No los usó.
Nabucodonosor soñó un árbol enorme y una orden desde el cielo: tálenlo. Daniel le dijo qué significaba y qué hacer. El rey tuvo un año entero para reaccionar