Algo para el camino
Hay cosas que no alcanzan a decirse en una reunión. Aquí quedan escritas: una palabra, una pregunta, algo para meditar mientras la semana avanza. Léelas sin prisa.

No vine a traer paz. Y no vine a hacerlo más fácil.
Dos veces Jesús tuvo que corregir lo mismo: la gente creía que venía a hacer las cosas más cómodas. Las dos veces les dijo exactamente lo contrario.

Tenía un solo deseo. Y lo desperdició.
Esta mujer no despertó al genio de una lámpara. Despertó los oídos del dueño del universo, y tenía una sola oportunidad para pedir

Planeamos a cinco años. ¿Y la eternidad?
La vida es una gotita y la eternidad es el océano. Planificamos a cinco y a diez años, y la visión de lo que viene después la tenemos completamente borrosa

Era rico, y no tenía paz. Se subió a un árbol.
Zaqueo no era un cobrador de ventanilla: era el jefe de todos ellos. Tenía todo el dinero que se pueda imaginar, y no tenía paz

Jesús iba por otra persona. Ella igual lo tocó.
Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo. Una mujer que llevaba doce años enferma decidió que ella también, y se abrió camino a rastras entre la multitud

Hay dolores para los que no existe una pastilla
Jesús sanaba enfermedades y también dolencias. No son lo mismo: las enfermedades están en el cuerpo, y las dolencias en un lugar donde no llegan los medicamentos

El trigo y la cizaña se ven exactamente iguales
Los capítulos finales de Daniel y de Apocalipsis se parecen tanto porque vienen de la misma fuente: en los dos es Jesús el que está hablando

El enemigo no inventa nada. Lo copia todo.
La primera bestia sube del mar. La segunda sale de la tierra, y ese solo detalle nos dice de dónde va a venir: no de la política, sino de la religión

La bestia final no traerá nada nuevo
Juan vio una bestia con cuerpo de leopardo, patas de oso y boca de león: las capacidades de los tres imperios anteriores, acumuladas en uno solo